La enfermedad de Parkinson se produce como consecuencia de la degeneración progresiva de las neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra.

Es la enfermedad neurodegenerativa más frecuente tras la enfermedad de Alzheimer con una incidencia anual de 7-19 casos por cada 100.000 habitantes. Tiene una prevalencia en torno al 2% en personas mayores de 65 años. Es más frecuente en varones.

La causa, hoy en día, sigue siendo desconocida pero tiene factores de riesgo como mutaciones genéticas o factores ambientales.

Clínica

1.Síntomas motores:

a)Temblor de reposo.

b)Bradicinesia: lentitud en el movimiento que dificulta los actos simultáneos.

c)Rigidez.

d)Inestabilidad postural: postura en flexión. Marcha arrastrando los pies, pasos cortos y ausencia de balanceo de los brazos.

2.Síntomas no motores:

a)Depresión, apatía, ansiedad.

b)Dolor.

c)Estreñimiento, hipotensión ortostática, trastorno del sueño.

d)Demencia: en un 30% de los pacientes y en fases avanzadas.

Tratamiento

Hoy en día no hay tratamiento curativo para la enfermedad de Parkinson, pero sí tratamientos sintomáticos eficaces que permiten al paciente mantener una capacidad funcional durante bastante tiempo. El fármaco de referencia sigue siendo la levodopa que suele ir acompañada de fármacos que aumentan su disponibilidad como los inhibidores de la COMT (catecol-O-metil-transferasa).

En la actualidad, se dispone de evidencia científica sobre los efectos positivos de la rehabilitación en los aspectos motores. El objetivo de la rehabilitación en estos pacientes es mejorar su calidad de vida proporcionando una ayuda física y psicosocial.

Aunque la rehabilitación no puede revertir el curso de la enfermedad, puede enlentecer la progresión de la discapacidad que ocasiona. Los pilares básicos de un tratamiento rehabilitador en la Enfermedad de Parkinson son la fisioterapia, la terapia ocupacional y la logopedia.

Objetivos del tratamiento de fisioterapia:

En estadios iniciales:

-Mantener amplitud articular.

-Mejorar la flexibilidad, con estiramientos.

-Corrección postural.

-Movimientos rítmicos y coordinación.

Cuando el estado empeora:

-Disociación de movimientos.

-Integración de miembros superiores en las actividades de la vida diaria.

-Reeducación de la marcha.

-Equilibrio.

-Ejercicios respiratorios.

De esta forma, gracias a la fisioterapia y al trabajo multidisciplinar, conseguimos que la evolución de la enfermedad sea lo más lenta posible y que los pacientes tengan la mayor calidad de vida posible. Porque fisioterapia es calidad de vida. No dudes, consulta a tu fisioterapeuta.

Bibliografía:

-“Neurorrehabilitación: métodos de valoración y tratamiento”. Cano de la Cuerda. Collado Vázquez. Ed. Panamericana

Marina Garrido

Fisioterapeuta en Granada

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