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Introducción

Cuando realizamos ejercicio se suele simplificar en la parte anatómica más involucrada. Si realizamos una sentadilla, pensaremos que es un ejercicio de piernas, y principalmente cuádriceps. Con una sentadilla dividida puede ocurrir algo similar pero funcionalmente son muy distintos. Si se realiza un press banca se tiene a pensar en el estímulo que se produce sobre pectoral mayor, del mismo modo que en un press unilateral. Estos son solo dos ejemplos de la simplicidad a la hora de “encajar” a un grupo muscular o músculo en una determinada acción, muy propia del culturismo, pero que se aleja del enfoque global de lo que se está produciendo, que no es otra cosa que el uso de los subsistemas musculares.

¿Qué son los subsistemas musculares?

Los subsistemas musculares son agrupaciones miofasciales que engloban las diferentes articulaciones encargadas de realizar una determinada acción motriz, tales como empujar, traccionar, correr, girar, etc., se producen por la sinergia de determinados músculos y el tejido fascial sobre diferentes articulaciones. Estos son los diferentes subsistemas musculares.

Imagen 1. Subsistemas musculares

-S. Intrínseco

-S. Oblicuo anterior

-S. Oblicuo posterior

-S. Lateral

-S. Longitudinal profundo

-S. Intrínseco

Es la musculatura más local del centro del organismo. Menos involucrada en el movimiento activo que de la propia estabilización. Conforma la “casita” de la cavidad abdominal, donde el suelo  es el suelo pélvico, el techo el diafragma, las paredes frontal y lateral el transverso y la pared posterior los Multífidos.

Cada uno de ellos tiene una función en la estabilización y en el movimiento, y su funcionamiento debe ser óptimo para poder llevar a cabo sus diversas funciones.

Por ejemplo, el diafragma se encarga de la estabilización y la respiración. Si la respiración es deficitaria por un uso permanente de la respiración pectoral-clavicular, la estabilización será pobre y la pelvis quedará arrastrada a la anteversión. Es una cuestión simple, si el diafragma tiene que decidir entre estabilizar y respirar, por una cuestión de supervivencia optará por la respiración. Son múltiples las deficiencias de este sistema. El sedentarismo, el exceso de tejido adiposo abdominal, el embarazo, etc., producen alteración en su funcionamiento.

Imagen 2. Subsistema intrínseco

-S. Oblicuo Anterior

Formado por los oblicuos externos, internos y aductores contralaterales. Este subsistema es fundamental para la transmisión de fuerzas  entre el tren superior y el inferior, especialmente en acciones unilaterales, generando flexión y rotación del tronco, facilitando que el hombro se aproxime a la cadera contraria. También evita la acción contraria, como la extensión diagonal del tronco y la abducción-rotación externa de cadera.

Es un sistema tal útil como sobresolicitado. La posiciones cifóticas sostenidas y la sedestación, a los podemos añadir ejercicios habituales como los oblicuos Sit Up o crunches, hacen dominante a este subsistema sobre el oblicuo posterior. Solo hay que pedir a un alumno sedentario de mediana edad que extienda su columna torácica y flexión de hombros sin compensación lumbar, el resultado suele no ser bueno.

Imagen 3. Uso del subsistema oblicuo anterior para generar fuerza sobre el contacto del balón.

-S. Oblicuo posterior

Lo conforma el glúteo mayor, el dorsal ancho y la fascia toracolumbar. Se encarga de la acción contraria al oblicuo anterior. Extiende diagonalmente el tronco, controlando la aducción de cadera y la rotación interna de la misma. Es eminentemente impulsor tanto de la marcha como de la carrera, transmitiendo fuerzas desde el apoyo del pie hasta el hombro contralateral.

El dorsal ancho con demasiada tensión concéntrica afecta negativamente a la tensión que se genera sobre la columna lumbar, por transmisión de tensión por la fascia toracolumbar. Por otro lado, la debilidad del glúteo mayor, genera dominancia de otros tejidos, en este caso del dorsal ancho, algo muy visible en el balanceo excesivo de los brazos durante la marcha o la carrera.

Imagen 4. Uso del subsistema oblicuo posterior previo al lanzamiento de una falta.

-S. Lateral

Formado por el cuadrado lumbar, el glúteo medio y el aductor contralateral. Es el encargado de mantener estable la pelvis en el plano frontal. Evitan el drop de cadera y la sobrecarga del cuadrado lumbar contralateral. Este sistema es fundamental para acciones monopodales.

La debilidad del glúteo medio es la pieza más deficitaria en este sistema, donde el TFL puede ser el encargado de reemplazar su capacidad estabilizadora con un resultado nada óptimo.

Imagen 5. Debilidad en el subsistema lateral que produce un drop de la cadera izquierda.

-S. Longitudinal Profundo

Formado por el tibial anterior, peroneo lateral, bíceps femoral, ligamento sacrotuberoso y erectores espinales. Relacionan el contacto con el pie hasta la columna lumbar. Frena la acción flexora de la cadera y participa en la propulsión de la marcha.

Su sobreuso se observa con la rigidez del bíceps femoral y la rotación tibio-femoral y pronación de tobillo.

Imagen 6. Front Squat. Dominancia del subsistema intrínseco y oblicuo posterior bilateral.

Imagen 7. Bulgarian Squat. Utilización principalmente del subsistema intrínseco, oblicuo posterior unilateral y lateral.

Conclusión

En este breve artículo hemos descrito los diferentes subsistemas musculares y sus acciones. Las acciones son globales y responden a las necesidades de movimiento. Para concluir, simplemente recordar que nos movemos de forma global, aunque podamos pensar  teóricamente que somos músculos aislados.

Referencias

  • Lee, D. (1989). The pelvic girdle. New York: Churchill Livingstone.
  • Albert, H. B., Godskesen, M., Korsholm, L., & Westergaard, J. G. (2006). Risk factors in developing pregnancy‐related pelvic girdle pain. Acta obstetricia et gynecologica Scandinavica85(5), 539-544.
  • Vleeming, A., Schuenke, M. D., Masi, A. T., Carreiro, J. E., Danneels, L., & Willard, F. H. (2012). The sacroiliac joint: an overview of its anatomy, function and potential clinical implications. Journal of anatomy221(6), 537-567.

 

ÁNGEL RODRÍGUEZ

Entrenador Personal en Granada