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DIFERENCIAS: ENTRENAR CON ENTRENADOR PERSONAL VS LIBRE

La motivación es el motor del comportamiento humano, indispensable para poder iniciar y desarrollar una actividad (Dosil, 2004), y es por ello que juega un papel de gran relevancia en la vida de los individuos, ya que permite comprender un gran número de conductas que aparecen tanto en el terreno educativo como en el deportivo, así como en el resto de ámbitos de la vida de las personas (Lomelí, López & Valenzuela, 2016). Deci y Ryan (2000) afirman que la motivación es un elemento clave para conseguir la adherencia al deporte, ya que es el más importante e inmediato determinante del comportamiento humano. Es un hecho, que la participación en actividades deportivas practicadas durante el tiempo de ocio aporta hábitos saludables y evitan el sedentarismo que caracteriza a nuestra sociedad actual (Beltrán-Carrillo, Devís-Devís & Peiró-Velert, 2016).

La teoría de la autodeterminación (TAD) (Deci & Ryan, 1985, 2000) es una macroteoría que defiende que los seres humanos son organismos activos, con tendencias innatas hacia el crecimiento y desarrollo psicológico, que se esfuerzan por dominar los desafíos e integrar sus experiencias en un sentido coherente, requiriendo refuerzos continuados y apoyos del ambiente social para funcionar eficazmente. De acuerdo con esta teoría, la motivación se organiza a lo largo de un continuo donde la menos autodeterminada es la desmotivación, que se refiere a la falta de intencionalidad del individuo por desempeñar alguna actividad. De este modo, se produce una falta de valoración de la actividad, así como un escaso sentimiento de identificación con ella. Le sigue la motivación extrínseca (determinada por agentes externos), que se desglosa en varias formas de regulación y, por último, la motivación intrínseca. Ésta es la más autodeterminada y la actuación es motivada por el placer y el disfrute que genera la propia actividad.

Según sus postulados, las necesidades psicológicas básicas o mediadores (autonomía, competencia y relaciones sociales), las cuales también vamos a analizar en este trabajo, son innatas, universales y esenciales para la salud y bienestar, algo natural de los seres humanos y, según los distintos grados de consecución de las mismas, se determinarán diferentes niveles de autodeterminación de la motivación del sujeto (Ryan & Deci, 2000).

En las dos últimas décadas se han llevado a cabo numerosos estudios que demuestran los beneficios producidos en la salud debido a la práctica de actividad física regular (Álvarez, Cuevas, Lara y González, 2015). Algunos de los cuales han sido demostrados y que veremos en este estudio, están relacionados con aquellas personas que tienen estilos de vida saludables y presentan, a su vez, un mayor bienestar psicológico (García, Vieira y Rodrigues, 2014). Estas personas se perciben como más sanas, con menor estrés y presentan mejor estado de ánimo que aquellas otras que no realizan ningún tipo de actividad física (Jiménez, Martínez, Miró y Sánchez, 2008). Otros beneficios asociados son una mayor satisfacción con respecto a su cuerpo, amor propio, así como, la presencia de mejores autopercepciones físicas (Tremblay, Colley, Saunders, Healy y Owen, 2010). Asimismo, y relacionado con lo anterior, estudios llevados a cabo por Esnaola y Revuelta (2009) han encontrado correlaciones significativas entre aquellas personas que se perciben bien en el autoconcepto general, el autoconcepto físico y los subdominios específicos, teniendo un valor percibido de la actividad física alta, así como una expectativa o rendimiento esperado positivo y perciben con menor dificultad la actividad física.

Otro de los beneficios para incrementar el ritmo de actividad en el individuo, ha sido la constatación de que el ejercicio físico actúa como medio preventivo contra el estrés ambiental. Esto fue observado en la investigación de Holmes (1993): los sujetos con mejor forma física eran capaces de soportar eventos vitales estresantes mejor que los de menor forma física, sin desarrollar procesos depresivos. En esta línea, VanKim y Nelson (2013) encontraron que el ejercicio físico moderaba la relación entre el estrés ambiental y la depresión.  El ejercicio físico y hábitos de vida saludable se presentan como la mejor medicina para hacer frente a esta situación, pero, lamentablemente no vale cualquier método, planificación o ejercicio.

La figura del entrenador personal

Con todos estos problemas que están repercutiendo en la salud de todas las personas y con una sanidad pública que no puede hacer frente a las consecuencias de esta oleada de sedentarismo e inactividad, la figura del entrenador personal adquiere un rol importantísimo.

Seguro que muchas veces te has preguntado ¿Necesito la ayuda y asesoramiento de un/a entrenador/a personal cualificado/a o puedo alcanzar los objetivos que quiero por mi cuenta?

La mayoría de las personas que atraviesan la puerta de un gimnasio para mejorar su salud o conseguir un objetivo estético lo hacen solas, sin ningún tipo de asesoramiento profesional. Respecto al asesoramiento me refiero a uno proveniente de un profesional cualificado e individualizado, no a coger una planificación de un/una instagramer que tiene buen cuerpo y por hacer su rutina de entrenamiento vas a conseguir su imagen, cuando lo que necesitas es un plan en base a tus objetivos, capacidades y características personales.

Dar el paso a iniciarse en la práctica de ejercicio físico es una iniciativa muy buena, sin embargo, si nunca has realizado nada relacionado con el trabajo de fuerza lo más inteligente es que busques asesoramiento en un entrenador/a personal cualificado/a.

¿Por qué el ejercicio físico realizado sin supervisión profesional no es lo más efectivo?

Estancamiento y frustración:

Te acabas de descargar la planificación del último ganador/a del Men’s Physique o Bikini Fitness, una rutina a priori que te garantiza el éxito y estar cada día más cerca de tu cuerpo deseado, pero van pasando las semanas y no consigues tus objetivos, pasa el tiempo y no mejoras, ¿te suena?

No saber que ejercicios seleccionar, cuantas series, repeticiones e intensidad utilizar ni como progresar:

¿En qué basas tus decisiones para completar estos aspectos de la rutina de entrenamiento? ¿2,3,4 series? ¿6,8,12,15 repeticiones? ¿Cuánto descanso? ¿Durante cuantas semanas? ¿Cardio o pesas? ¿En qué orden? ¿Siempre a 12 reps? ¿Cuánta carga?

Seguro que estos términos relacionados con la intensidad, volumen y densidad te suenan, pero, ¿qué ocurre cuando tienes sobrepeso? ¿compensaciones musculares por eslabones débiles? ¿hipertensión? ¿diabetes? ¿molestias en el hombro? ¿dolor de espalda lumbar? ¿trabajas en una oficina o no paras de moverte? ¿lesión antigua de LCA? ¿tu hobby es el fútbol o el padel?, etc.

Saber adaptar ese plan de entrenamiento que te has descargado a todas estas variables individuales no es nada sencillo y por supuesto es mucho más complicado si no eres graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte o al menos te has preocupado de formarte por tu cuenta buscando información de calidad.

Riesgo de lesión:

El conocimiento de todos los aspectos técnicos de los ejercicios o del deporte que realizas es fundamental para evitar lesiones por sobreuso. Las lesiones por sobreuso son aquellas que se producen por repetir acciones inadecuadas durante un período largo de tiempo.

Realizar ejercicios que según que patologías no son aconsejables pueden acercarte rápidamente al riesgo de lesión. Ejercicios en los que haya que tener un control motor avanzado que no se controlen harán que la lesión aparezca más pronto que tarde.

Salas de entrenamiento o clases colectivas multitudinarias, sin supervisión, son una combinación perfecta para este tipo de lesiones.

Riesgo de caer en la desinformación o mala información

En la era de la información, con lo fácil que es acceder a cualquier contenido, se ha vuelto una tarea complicada acertar con la calidad de la información que estamos leyendo. Lo más interesante es la búsqueda de dicha información a través de la evidencia científica, pero, en muchas ocasiones el acceso a las bases de datos o artículos más importantes del mundo no es gratuita, por lo que la información de calidad se va reduciendo y es más difícil acertar.

El entrenador personal, ¿por qué marca la diferencia?

¿Qué dice la ciencia?

La ciencia nos cuenta un secreto a voces, y es que entrenar con entrenador personal es más efectivo que hacerlo por libre.

Entre las ventajas obtenidas de los diferentes estudios encontramos:

  • Mayor pérdida de grasa (Byrne et al., 2006).
  • Mayor ganancia de masa muscular (Mazetti et al., 2000).
  • Mayor ganancia de fuerza (Maloof et al., 2000).
  • Mayor ganancia de potencia (Storer et al., 2014).
  • Mayor ganancia de capacidad cardiorrespiratoria (Storer et al., 2014).
  • Mejor adherencia al ejercicio a medio y largo plazo (Faulkner et al., 2010)

Con estos resultados parece evidente la importancia de llevar un entrenamiento programado o guiado por un entrenador. Se suele explicar debido al control de todas las variables que harán que progreses de la forma más rápida y adecuada, aprovechamiento del tiempo y menor riesgo de lesión, por lo que tu rendimiento será más prolongado y mayor en el tiempo.

“Aquellos que piensan que no tienen tiempo para hacer ejercicio, tarde o temprano tendrán que encontrar tiempo para la enfermedad”

Profesional cualificado

El entrenador personal, es un profesional con amplios conocimientos en el área del ejercicio físico y la salud. Si bien, todos poseemos una base común de conocimientos basada en la fisiología, anatomía y biomecánica, cada profesional se especializa en uno o dos temas por iniciativa personal.

Es por ello que, a la hora de buscar un entrenador, debes cerciorarte de si sus conocimientos son específicos de tus necesidades, es decir, si tienes sobrepeso u obesidad, si eres un nadador de élite, corredor de maratón, si practicas fútbol, etc. busca un entrenador especialista en esa área.

¿Qué certificaciones y títulos le avalan? ¿qué pasa con el intrusismo profesional?

Lamentablemente el área del entrenamiento personal no tiene una legislación fuerte que la apoye, por eso podemos ver a cualquier persona ofreciendo estos servicios, dando recomendaciones y esto es una irresponsabilidad.

Recuerda esta frase:

Haber sobrevivido a una enfermedad, no te hace médico especialista en dicha enfermedad y te otorga la capacidad de tratar a otras personas que quieran conseguir superarla. Lo mismo se traslada al ejercicio. Tener un buen físico o haber sido deportista de alto rendimiento, entre otras cosas, no te hace un especialista en programar ejercicio físico para la salud y el rendimiento deportivo en otras personas.

Mi consejo a la hora de buscar un profesional, es que te asegures, por un lado, de que tiene una titulación de “licenciado en ciencias del deporte y la actividad física” u otras certificaciones de renombre como las de la National Strength and Conditioning Association (NSCA CSCS y NSCA CPt). Tener una titulación no lo convierte en experto, pero te aseguras de que esa persona ha dedicado un tiempo “mínimo” a la adquisición de sus conocimientos.

Por otro lado, intenta pedir referencias de clientes que tuvo y resultados que obtuvieron. La opinión de la gente puede ayudarte a tomar una decisión final.

¿Trabajo en equipo multidisciplinar?

Nadie es dueño absoluto del conocimiento, es imposible abarcarlo todo, por eso que encontrar un entrenador personal que trabaje dentro de un equipo junto con nutricionistas, médicos, kinesiólogos, etc. marca la diferencia definitivamente.

Esto no es algo muy habitual, pero piensa que, si tienes un problema de obesidad, y contratas los servicios de un entrenador que trabaja en equipo con un endocrino, un nutricionista y un psicólogo, da por sentado que el éxito estará más cerca de tu alcance.

La mayoría de los entrenadores personales tienen servicios de nutrición, asegúrate de que esté especializado/a en ambas ramas del conocimiento ya que lo normal es que, al intentar abarcar dos disciplinas, una de ellas sea lo bastante floja como para poner en riesgo tu salud. Busca profesionales especialistas en cada modalidad y aunque cada persona sabe de la otra rama de conocimiento, eso no le convierte en un profesional cualificado.

En TrainerClub contamos con servicio de entrenamiento personal presencial en Granada y Online en toda España.

Referencias Bibliográficas

Parga, A. M. L., Padilla, M. G. L., & Valenzuela, J. R. (2016). Autoestima, motivación e inteligencia emocional: Tres factores influyentes en el diseño exitoso de un proyecto de vida de jóvenes estudiantes de educación media. Revista Electrónica Educare20(2), 29-29.

Tremblay, M. S., Colley, R. C., Saunders, T. J., Healy, G. N., & Owen, N. (2010). Physiological and health implications of a sedentary lifestyle. Applied Physiology, Nutrition, and Metabolism35(6), 725-740.

Esnaola, I., & Revuelta, L. (2009). Relaciones entre la actividad física, autoconcepto físico, expectativas, valor percibido y dificultad percibida [Relations between the physical activity, physical self-concept, expectations, perceived value and perceived difficulty]. Acción psicológica6(2), 31-43.

Jiménez-Torres, M. G., Martínez Narváez, P., Miró Morales, E., & Sánchez Gómez, A. I. (2008). Bienestar psicológico y hábitos saludables: ¿están asociados a la práctica de ejercicio físico?

Álvarez Rivera, L., Cuevas Ferrera, R., Lara Pot, A., & González Hernández, J. (2015). Diferencias del autoconcepto físico en practicantes y no practicantes de actividad física en estudiantes universitarios. Cuadernos de Psicología del deporte15(2), 27-34.

Neves, F. A., Cortez, E., Bernardo, A. F., Mattos, A. B., Vieira, A. K., Malafaia, T. D. O., ... & Moura, A. S. (2014). Heart energy metabolism impairment in Western-diet induced obese mice. The Journal of nutritional biochemistry25(1), 50-57.

Castro-Sánchez, M., Zurita-Ortega, F., Martínez-Martínez, A., Chacón-Cuberos, R., & Espejo-Garcés, T. (2016). Clima motivacional de los adolescentes y su relación con el género, la práctica de actividad física, la modalidad deportiva, la práctica deportiva federada y la actividad física familiar. [Motivational climate of adolescents and their relationship to gender, physical activity, sport, federated sport and physical activity family]. RICYDE. Revista Internacional de Ciencias del Deporte. doi: 10.5232/ricyde12(45), 262-277.

Ryan, R. M., & Deci, E. L. (2000). Intrinsic and extrinsic motivations: Classic definitions and new directions. Contemporary educational psychology25(1), 54-67.

VanKim, N. A., & Nelson, T. F. (2013). Vigorous physical activity, mental health, perceived stress, and socializing among college students. American Journal of Health Promotion28(1), 7-15.

 

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