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Desde que apareció éste virus, una de las medidas preventivas más antiguas para superar cualquier pandemia ha sido el confinamiento domiciliario, de ahí su nombre, “Cuarentena”, debido que sólo podían salir al exterior aquellos que pasaban 40 días sin tener ningún síntoma de cualquier enfermedad existente en dicha época de pandemia, como en aquel momento pasaba con la Peste Negra. 

Desde que recibimos el 1º confinamiento por la fecha de marzo, muchos de nosotros tiramos de creatividad para luchar contra el aburrimiento o la monotonía de pasar tantos días consecutivos en casa sin poder salir al exterior. 

Las medidas preventivas para la Covid-19 como el distanciamiento o aislamiento social son cruciales para la lucha contra ésta pandemia, pero enmascara la realidad de que esto favorece una conducta sedentaria, reduce actividad física y situaciones cotidianas que elevan el riesgo de desarrollar enfermedades o empeorar patologías previas, por lo que el sedentarismo extremo, el “postrarse” en la cama o el sofá, acarreará consecuencias muy negativas, sobretodo en niños y adultos mayores. 

 

 

 

Por ejemplo, el Dallas Bedrest and Training Study encontró, durante 30 años de seguimiento, que el reposo en cama durante 3 semanas en personas de 20 años dismimuye la capacidad aeróbica en mayor medida que 3 décadas de envejecimiento. 

Por lo cual, permanecer completamente inactivos durante unas 2 semanas durante el aislamiento, provocará pérdidas en la salud, la fuerza y la capacidad cardiorrespiratoria, que son predictores independientes de mortalidad para todas las causas y que se relacionan directamente con una disminución de la morbilidad a nivel general.  

 

 

¿Cuál es la solución? Es bastante evidente que evitar cualquier comportamiento sedentario y aunque sea en casa, por medio de diferentes ejercicios y entrenamientos planteados entrenar, pero como siempre bajo la supervisión de un especialista que planifique ese ejercicio y lo individualice para , ya que esto trae consigo beneficios como: 

  • Disminuye la mortalidad por enfermedad cardiovascular, hipertensión, diabetes tipo 2, resistencia a la insulina y cáncer de diferentes tipos. 

  • Mejora la funcionalidad y el afrontamiento de diferentes tipos de Cáncer. 

  • Mejora de la actividad cognitiva y ayuda en el tratamiento de la demencia. 

  • Mejora de la estabilidad postural y el equilibrio, disminuye el riesgo de caídas y lesiones derivadas de éstas, muy común en la población anciana. 

  • Mejora el perfil lipídico, mejora de la salud ósea y mayor estado de ánimo. 

  • Mejora la calidad de vida, ayuda a mantener e incluso perder peso.