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Beneficios del movimiento en el agua

En verano, con el calor acudimos a piscinas y playas para refrescarnos. Pero, ¿sabías que nadar y el ejercicio en el agua tiene múltiples beneficios para la salud?

Y es que el agua es un medio que ayuda y, a la vez, da resistencia al movimiento, posibilitando que los pacientes puedan comenzar de forma temprana (después de la lesión o cirugía) a practicar ejercicios de movimiento articular, desarrollo de fuerza y resistencia muscular. Esto consigue acelerar los procesos de recuperación en muchas patologías, permitiendo el alivio del dolor y la disminución del peso corporal pudiendo comenzar la recuperación y aumento de cargas antes que en el medio aéreo y con menos riesgo de caída.

Factores físicos del medio acuático

El agua tiene ciertos factores que son beneficiosas para la rehabilitación.

Son:

  • Flotación.
  • Viscosidad.
  • Densidad del agua.
  • Presión hidrostática.
  • Temperatura.

Estas propiedades favorecen:

  • Relajación muscular y mental.
  • Mitigan el dolor.
  • Disminuyen defensa muscular.
  • Mejoran la circulación.
  • Aumenta la tolerancia al ejercicio.

Gracias a estas propiedades el ejercicio terapéutico en el agua obtiene resultados muy satisfactorios en el tratamiento de lesiones.

Se pueden tratar patologías como:

  • Enfermedades neurológicas.
  • Fibromialgia.
  • Descompresión de discos intervertebrales y reequilibración de la columna vertebral (contracturas,…).
  • Lesiones traumáticas (esguinces, fracturas, cirugías,…).
  • Tendinopatías.

¿Qué podemos trabajar en el agua?

Se puede trabajar el equilibrio teniendo en cuenta la flotación que nos da el agua pero también podemos trabajar la fuerza, control motor y autonomía.

Trabajando contra la resistencia del agua o favoreciendo el movimiento por la flotación, podemos realizar movimientos articulares con menos dolor articular al no tener el efecto de la gravedad y sí el de la flotación. La flotación es una de las propiedades más importantes de la terapia acuática, ya que el cuerpo se vuelve más ligero pudiendo hacer mayor amplitud de movimiento sin producir dolor, calambres, contracturas o microtraumatismos óseos. También se trabaja la flexibilidad de los diferentes segmentos corporales con menor riesgo de lesión.

Hay estudios que dicen que el trabajo en el agua disminuye los dolores musculares, mejora la calidad del sueño y autoestima porque tienden a restablecer el equilibrio físico-mental-emocional.

Además, el agua caliente ofrece beneficios físicos y psíquicos: relajación por lo que disminuyen las contracturas musculares.

El agua nos ayuda a controlar el estrés porque disminuye la producción de hormonas relacionadas con este (cortisol, ácido láctico, adrenalina) y aumenta la liberación de endorfinas que inhiben el dolor por lo que conseguimos un estado de bienestar emocional.

El paciente puede realizar movimientos y ejercicios de forma autónoma o asistidas por el fisioterapeuta, utilizando la resistencia del agua o con material auxiliar que favorece el movimiento o aumenta la resistencia para trabajar la fuerza.

La terapia acuática es más atractiva para niños y ancianos. Puede ser muy beneficiosos ya que es más divertida y permite una mayor adherencia al ejercicio físico.

Por todos estos beneficios, ¡¡muévete en el agua, sobre todo, en verano!!

 

 

Bibliografía:

-“Terapia acuática. Abordaje desde la fisioterapia.” Alonso Fraile, M., Fernández de las Peñas, C.   Editorial Axón.

-www.fisioterapiaonline.com.

Marina Garrido

Fisioterapeuta en Granada